ACEPTACIÓN, COMPROMISO: unidos como luz y sombra. Comprometerse con la propia vida es aceptar lo que la vida es. Aceptar las condiciones vitales que nos han tocado “en suerte” es comprometerse con la construcción del propio destino.
Porque me COMPROMETO con el CAMINO de mi vida,
ACEPTO las fatigas que produce el caminar
ya que quiero asegurarme de que mi itinerario vale la pena.
Porque me COMPROMETO a AMAR a quienes amo
ACEPTO las frustraciones que, a veces, enturbian el amor
ya que quiero fraguar un amor a prueba de desencantos.
Porque me COMPROMETO con mis METAS
ACEPTO la posibilidad del fracaso
ya que del fallo puedo cosechar una experiencia más madura.
Porque me COMPROMETO con mi TRABAJO
ACEPTO las exigencias de un sano perfeccionismo
ya que quiero que toda obra mía sea digna de mi firma.
Porque me COMPROMETO con mis VALORES
ACEPTO la sobrecarga de angustias y miedos
ya que sólo son niebla que entorpece pero no impide la marcha.
Porque me COMPROMETO con la VIDA
ACEPTO lo que la vida me depare
Ya que hay tanta vida en un instante de placer como en uno de dolor.
Porque quiero COMPROMETERME con un camino realista, me esforzaré en cambiar lo que esté en mi mano que sea cambiado, en aceptar lo que no pueda ser cambiado y en aprender a discriminar la diferencia.
Ramiro J. Álvarez
viernes, 12 de noviembre de 2010
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